A penas lo he notado, quizá estaba despistada o tal vez, simplemente, no lo quise ver. ¿En que momento durante estos 10 años motivar se confundió y difuminó su significado con hundir? Cuando tus primeras palabras al verme eran acerca de nuestro amor y no sobre las cosas que jamás llegué a hacer.
Ahora caen, suaves desgarros que rozan mis mejillas y llegan a mis labios. Sé, o al menos intuyo, que debería notar su sabor salado pero sólo siento el amargor que inunda mi mente.
Los reproches, los gritos, las quejas, los lloros y yo...
Encerrada en el baño.
La Voz De Caliope
Tengo 23 años, no soy escritora pero escribo.
1 jun 2016
14 dic 2015
Los chicos de mi vida.
Cogí mis maletas y me fui de viaje. Fui con un rumbo fijo y mi itinerario planeado, pero sin conocer mi destino.
Los monumentos que había a mi paso llamaban la atención y quise inmortalizar aquellas experiencias, pero ninguno era mi destino.
Pasé por bajas iglesias de longitud inmensa, llenas de feligreses y con amplias decoraciones y modernas estructuras, todo era nuevo.
Caminado por las calles llegué a lo que parecía, a primera vista, un edificio gótico, con altas torres que abrazaban el cielo y con fuertes y grandes piedras formando sus muros. Pero al entrar en su interior vi el engaño, columnas y arcos que no se correspondían con la fachada que el edificio dejaba ver desde el exterior y me frustré.
Vagué por las calles mientras llovía, había tirado el mapa a una papelera y decidí dejarme llevar. Iba callejeando sin buscar nada, sólo tratando de conocer lo que me rodeaba, cuando al girar en una esquina lo vi.
Ante mi se alzaba un monumento diferente a los demás, con una puerta y ventanas amplias que permitían ver su interior desde la calle. Los colores de la fachada eran relajantes y encajaban a la perfección. No era el edificio que esperaba encontrarme en una ciudad como aquella, pero terminé por entrar huyendo del temporal.
El edificio era mejor de lo que prometía ser, cómodo y agradable. La calidez de su ambiente hacía que fuera imposible, incluso, plantearte el salir de nuevo. Me enamoré de la claridad de sus paredes y de la sensación de estar como en casa y lo supe, había llegado a mi destino.
Los monumentos que había a mi paso llamaban la atención y quise inmortalizar aquellas experiencias, pero ninguno era mi destino.
Pasé por bajas iglesias de longitud inmensa, llenas de feligreses y con amplias decoraciones y modernas estructuras, todo era nuevo.
Caminado por las calles llegué a lo que parecía, a primera vista, un edificio gótico, con altas torres que abrazaban el cielo y con fuertes y grandes piedras formando sus muros. Pero al entrar en su interior vi el engaño, columnas y arcos que no se correspondían con la fachada que el edificio dejaba ver desde el exterior y me frustré.
Vagué por las calles mientras llovía, había tirado el mapa a una papelera y decidí dejarme llevar. Iba callejeando sin buscar nada, sólo tratando de conocer lo que me rodeaba, cuando al girar en una esquina lo vi.
Ante mi se alzaba un monumento diferente a los demás, con una puerta y ventanas amplias que permitían ver su interior desde la calle. Los colores de la fachada eran relajantes y encajaban a la perfección. No era el edificio que esperaba encontrarme en una ciudad como aquella, pero terminé por entrar huyendo del temporal.
El edificio era mejor de lo que prometía ser, cómodo y agradable. La calidez de su ambiente hacía que fuera imposible, incluso, plantearte el salir de nuevo. Me enamoré de la claridad de sus paredes y de la sensación de estar como en casa y lo supe, había llegado a mi destino.
11 dic 2015
Duele.
El ver como me mira, el conocer sus sentimientos hacia mi, duele.
Duele saber que haga lo que haga, lo que sentimos los dos no cambiará.
Ver la admiración en su cara y no saber cómo responder, que nuestra miradas se unan y no soportar tanto amor.
Tener la sensación de que haga lo que haga jamás le decepcionaré, sus detalles conmigo, sus abrazos, sus besos, duelen.
Todo el mundo habla de lo que duele amar sin ser amado,pero nadie entiende como duele saber que él me ama y tener la certeza de que yo nunca le amaré a él.
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